Me conoció el empedrado
cubierta por una media
que despreciaba la dueña
por el talón remendado...
entre diarios arrollados
y un piolín almacenero
me consagró el uno a cero
en un barrio contra barrio...!
Tengo alma de cortada
y de baldío a la vez
me acunó el “aurredi-diez”
entre suelas destrozadas;
y soy de la muchachada
sabiendo que mi final
es un vidrio de arrabal
con la estrella dibujada...!
Soy la que nunca traiciona
al que me juegue descalzo
yo nunca le pico en falso
como mi hermana, de goma,
el sobrepique me toma
dormida sobre el empeine
y al cabeza que me peine
le dibujo una paloma...!
Al pibe que va de arquero
lo hago lucir enseguida
en sus manos extendidas
cuando se tira, me entrego
y si a escondidas lo veo
que anda achicando el arco
yo misma me voy de alto
cuando vengo de boleo...!
Cuando me siento cansada
mi refugio es la cuneta
donde caiga de coqueta
por sentirme acariciada
pues en forma delicada
me ablandan, como naranja,
y después vuelvo a la cancha
bien sequita y alargada...!
A veces la grifería
de los pibes en aumento
consiguen que un descontento
la llame a
y entonces, por culpa mía,
el vigilante ha venido,
y se termina el partido
por falta de garantías...!
Todos buscan de salvarse
escapando ligerito
de la prueba del delito
ninguno quiere acordarse
y yo los veo alejarse
abiertos en abanico
y avergonzada me achico
cuando lo oigo acercarse...
Me humilla con la mirada
y se detiene a mi lado
ni a tocarme se ha dignado
no me cuenta para nada
y su polaina lustrada
muestra el hiriente retrato
de una pelota de trapo
en la calle abandonada...!
La cuadra queda tranquila
y el vigilante se aleja
llevandome de una oreja
a su fortin de la esquina
y despues me arroja encima
de algún camión cuando pasa
por eso no tengo casa
por ser de trapo, vecina...!
Por eso que humildemente
le pide perdón señora...
esta humilde servidora
que la cansa diariamente
piense que soy inocente
si golpeo su ventana
y salga con otra cara
porque asusta francamente...!
Todo esto se lo explico
desde arriba del camión
donde va mi corazón
hecho todo a pedacitos
no lo festeje a los gritos
este viaje inmerecido
y piense que a su marido
lo entretuve cuando chico...!
Héctor Gagliardi

